El libro de la Web3
Índice
Parte II · Génesis histórica y conceptual

7. Etimología e historia intelectual de "Web3"

Capítulo 727 min de lectura

Este capítulo establece algo en lo que el resto del libro se apoyará una y otra vez: la palabra "Web3" no tiene un significado único y asentado, y su historia no es una línea recta. El término fue acuñado en un lugar y un momento precisos — una entrada de blog de 2014 escrita por el científico de la computación Gavin Wood — y, sin embargo, choca con un uso anterior y sin relación alguna de casi las mismas palabras por parte de Tim Berners-Lee, el inventor de la Web; extrae su carga emocional y política de un movimiento de activistas de la privacidad de los años noventa llamados los cypherpunks; y fue luego estirado, explotado como marketing y en parte vaciado de contenido a lo largo de dos auges especulativos. Para entender "qué es la Web3" hay que entender primero que la pregunta es, en parte, una pregunta sobre una palabra cuya historia está en disputa. Esa disputa no es una distracción respecto de la respuesta; es parte de la respuesta.

Una palabra con fecha de nacimiento

La mayoría de los términos técnicos se van formando poco a poco, y no podemos decir quién los pronunció por primera vez. "Web3" es inusual: tiene un autor documentado, una fecha documentada y un texto fundacional documentado. El cofundador de Ethereum Gavin Wood introdujo el significado moderno del término, centrado en las cadenas de bloques, en una entrada de blog titulada "ÐApps: What Web 3.0 Looks Like" [Las ÐApps: cómo se ve la Web 3.0], publicada el 17 de abril de 2014 en su blog Insights into a Modern World (Wood, 2014). La entrada apareció poco después de que se anunciara el proyecto Ethereum — la cadena de bloques (blockchain) programable que Wood ayudó a construir, analizada en detalle en el Capítulo 13, Ethereum y los contratos inteligentes — y se lee menos como la descripción de un producto que como el manifiesto de una internet de otra clase.

En pocas palabras: a diferencia de la mayoría de las palabras de moda, "Web3" puede rastrearse hasta una persona, un ensayo y un día concretos. Conocer ese origen importa, porque lo que la palabra estaba destinada a hacer originalmente es bastante específico — y bastante distinto de lo que después llegó a significar en el marketing.

La rareza del título merece una nota. El carácter "Ð" (una "eth" mayúscula, tomada del inglés antiguo y del islandés) fue una temprana floritura estilística de la comunidad de Ethereum para la palabra inglesa decentralised ("descentralizado"). Una ÐApp, o dApp, es la abreviatura de aplicación descentralizada (decentralised application), es decir, un programa que no se ejecuta en los servidores de una empresa, sino a través de una red distribuida de computadoras que ninguna parte controla por sí sola.

En pocas palabras: una aplicación común, como la de un banco, se ejecuta en última instancia en computadoras que el banco posee; si el banco las apaga, la aplicación muere. Una "aplicación descentralizada" está diseñada para que ningún dueño único pueda apagarla, porque corre sobre una red compartida y no sobre las máquinas de una sola organización. La analogía es imperfecta — en la práctica, muchas "dApps" siguen dependiendo de infraestructura empresarial convencional, una tensión a la que volveremos —, pero la aspiración es aquí el punto clave.

El argumento de Wood: una web de "confianza cero"

Para captar qué quiso decir Wood con "Web 3.0" hay que captar el problema al que estaba reaccionando. Su ensayo apareció menos de un año después de las revelaciones de Edward Snowden, en 2013, sobre la vigilancia estatal masiva, y ese contexto satura el texto. La afirmación central de Wood fue contundente: a la luz de lo que habíamos aprendido sobre cómo las instituciones manejan nuestra información, "confiar nuestra información a organizaciones, en general, es un modelo roto de raíz" ("entrusting our information to organisations in general is a fundamentally broken model") (Wood, 2014).

De esa premisa extrajo una conclusión de diseño. En lugar de construir sistemas en los que esperamos que la empresa o el gobierno que posee nuestros datos se comporte bien, deberíamos construir sistemas diseñados para que el buen comportamiento quede garantizado por las matemáticas y no por promesas. Wood formuló la meta como un sistema de interacción de confianza cero (zero-trust interaction system), describiendo la Web 3.0 como "una reimaginación de las cosas para las que ya usamos la Web, pero con un modelo fundamentalmente distinto para las interacciones entre las partes", motivada por una "creciente necesidad de un sistema de interacción de confianza cero" (Wood, 2014).

Un sistema de confianza cero, en este sentido, es uno diseñado para que usted no tenga que confiar en las personas o empresas con las que interactúa — y para que ellas no tengan que confiar en usted —, porque las reglas se aplican automáticamente mediante código y criptografía. La analogía cotidiana es la máquina expendedora frente al puesto de mercado: en el puesto usted debe confiar en que el vendedor le entregará la mercancía después de pagar; la máquina expendedora, en cambio, está construida para que el intercambio se complete para ambas partes o no se complete en absoluto. La analogía tiene un límite: los sistemas reales siguen dependiendo de la confianza en quienes escribieron el código y construyeron la máquina — una brecha que los críticos señalan con insistencia y que examinamos en el Capítulo 29, Críticas y escepticismo.

Wood acompañó esto con una regla de diseño memorable sobre cómo tratar los distintos tipos de información. Según sus palabras, el sistema debería clasificar los datos de acuerdo con el supuesto que hacemos sobre ellos: "La información que suponemos pública, la publicamos. La información que suponemos acordada, la colocamos en un libro contable de consenso. La información que suponemos privada, la mantenemos en secreto y no la revelamos jamás" ("Information that we assume to be public, we publish. Information that we assume to be agreed, we place on a consensus-ledger. Information that we assume to be private, we keep secret and never reveal"). Todas las interacciones, escribió, se llevarían a cabo "de manera seudónima, segura y ... sin necesidad de confianza" (Wood, 2014).

La expresión "libro contable de consenso" (consensus-ledger) apunta al corazón técnico de la propuesta. Un libro contable de consenso es un libro de registros compartido sobre el que muchas computadoras independientes se ponen de acuerdo sin que ninguna esté al mando — la cadena de bloques, examinada en el Capítulo 11, La cadena de bloques. Pero obsérvese para qué sirve esta clasificación tripartita de la información: devuelve al individuo la decisión sobre qué exponer, qué consignar en un registro público y qué reservarse de manera absoluta. Esa es la semilla de lo que Wood y los defensores posteriores llaman autosoberanía (self-sovereignty): el principio de que una persona, y no una plataforma, debe controlar su propia identidad, sus datos y su valor. Leído así, el libro contable de consenso es un medio, y la autosoberanía es el fin al que sirve.

El eslogan posterior y más conciso de Wood para todo el proyecto, tomado de su ensayo de 2018 "Why We Need Web 3.0" [Por qué necesitamos la Web 3.0], fue que debía ofrecer "menos confianza, más verdad" ("less trust, more truth"): una web entre pares (peer-to-peer) "sin servidores y sin autoridades que gestionen el flujo de la información", que permitiera a las personas interactuar "de maneras mutuamente beneficiosas ... sin necesidad de confiar unas en otras" (Wood, 2018). Para 2022 había cristalizado tanto el eslogan como su propósito. Al explicar el término a la cadena CNBC en su décimo aniversario, Wood subrayó que usa "confianza" en un sentido especial — creencia o fe sin evidencia — y que la meta es necesitar menos de ella y apoyarse, en cambio, en la verdad verificable; la Web3, dijo, trata de "la privacidad, la autosoberanía y la transparencia", y la contrastó de manera deliberada con la inteligencia artificial, que en su planteamiento nos mueve en la dirección opuesta, hacia "menos verdad, más confianza" (Wood, 2022). La consigna, entonces, no es rechazar la confianza por rechazarla, sino exigir que aquello que se nos pide tomar por fe sea reemplazado, dondequiera que sea posible, por aquello que podemos comprobar.

En pocas palabras: la Web3 de Wood no trataba, en su origen, de enriquecerse con tokens ni de poseer imágenes digitales. Era un argumento de seguridad y de política: puesto que hemos aprendido que no podemos confiar de manera fiable en las instituciones que guardan nuestros datos, debemos rediseñar la web para necesitar confiar menos en ellas. Todo lo demás — la propiedad, la descentralización, la economía — se desprende de esa idea raíz.

Los cuatro componentes

Wood no dejó la Web 3.0 en un eslogan. Especificó una arquitectura de cuatro componentes — en su propia formulación comprimida, "publicación de contenido estático, mensajes dinámicos, transacciones sin necesidad de confianza y una interfaz de usuario integrada" ("static content publication, dynamic messages, trustless transactions and an integrated user-interface") (Wood, 2014) —, cada uno pensado para reemplazar una función que, en la web existente, desempeña una empresa de confianza:

  1. Un sistema descentralizado y cifrado de publicación de contenido estático. Se trata de una manera de almacenar y servir contenido fijo — páginas, imágenes, archivos — direccionado no por el lugar donde vive (una dirección web que apunta al servidor de una empresa concreta), sino por lo que es (una huella criptográfica del contenido mismo). Wood lo comparó con los "enlaces magnet" de la red de intercambio de archivos BitTorrent. El nombre técnico es direccionamiento por contenido (content addressing): en lugar de pedir "traiga el archivo que está en esta ubicación", se pide "traiga el archivo cuya huella es esta". Tratamos esta idea a fondo en el Capítulo 23, Almacenamiento y computación descentralizados.

    En pocas palabras: hoy, si usted quiere un documento, acude a la dirección donde se guarda — y quien controla esa dirección puede cambiarlo, moverlo o retirarlo. El direccionamiento por contenido es como pedir a una biblioteca "el libro cuyo contenido exacto coincide con esta huella": cualquier copia, en cualquier lugar, sirve, y nadie puede cambiarlo por otro distinto sin que se note.

  2. Un sistema de mensajería de bajo nivel, seudónimo y basado en identidades. Una manera de que las partes se envíen mensajes ligados a identidades criptográficas y no a nombres del mundo real ni a las cuentas de una plataforma.

  3. Un motor de consenso. Wood lo describió como "un medio para acordar ciertas reglas de interacción" que luego se ejecutan "de manera automática e irrevocable ... aplicadas exactamente según lo especificado" — la capa de la cadena de bloques, ejemplificada por Bitcoin y Ethereum, que permite a desconocidos ponerse de acuerdo sobre un estado de cosas compartido sin un árbitro (Wood, 2014).

  4. Una capa de navegador e interfaz de usuario — lo que Wood llamó un "navegador de ÐApps", con los elementos familiares de cualquier navegador, como la barra de direcciones (URI) y el botón de retroceso — para unir los otros tres componentes en algo que una persona común pudiera realmente usar.

La estructura de esta lista es reveladora en sí misma. Cada componente es un sustituto descentralizado de un servicio centralizado existente: el almacenamiento direccionado por contenido reemplaza a la empresa de alojamiento, la mensajería seudónima reemplaza a la plataforma de mensajería, el motor de consenso reemplaza al registrador de confianza — como un banco o el registro de la propiedad — y el navegador de ÐApps reemplaza al esquema convencional de navegador más nube. La Web3, en la concepción original de Wood, era un reemplazo de pila completa de la plomería institucional de la Web 2.0, no un producto único.

En pocas palabras: Wood no proponía un único aparato nuevo. Estaba esbozando todo un juego alternativo de tuberías para internet — almacenamiento, mensajería, registro de datos y el navegador para usarlos —, cada una diseñada para que ninguna empresa se interponga en el medio como guardiana del acceso.

Un punto fácil de pasar por alto en esta lista — y central para el argumento de este libro — es que el libro contable de consenso es solo uno de los cuatro componentes, no la totalidad de la Web3. La cadena de bloques maneja los datos que Wood clasificó como "acordados"; pero el tratamiento que el sistema da a la información privada descansa en un conjunto de herramientas enteramente distinto. Wood fue explícito en que las interacciones se llevarían a cabo "por canales cifrados y únicamente con identidades seudónimas como puntos de conexión" ("over encrypted channels and only with pseudonymous identities as endpoints") (Wood, 2014). La mensajería cifrada y la identidad seudónima basada en claves no son rasgos de las cadenas de bloques; son aplicaciones de la criptografía de clave pública muy anteriores a Bitcoin. En el diseño original de Wood, se sitúan en pie de igualdad con el libro contable, cada una haciendo cumplir uno distinto de sus supuestos de soberanía sobre los datos. La implicación, desarrollada a lo largo de este libro, es que la Web3 fue desde el primer momento una rearquitectura criptográfica de la web — de la cual la cadena de bloques es la parte más visible pero no la definitoria —, y no, como diría la abreviatura posterior, simplemente "tecnología blockchain". El propósito deliberado de todo el arreglo, escribió Wood, era "hacer cumplir matemáticamente nuestros supuestos previos, puesto que no se puede confiar razonablemente en ningún gobierno ni organización" ("mathematically enforce our prior assumptions, since no government or organisation can reasonably be trusted") (Wood, 2014).

En pocas palabras: la gente suele equiparar "Web3" con "blockchain", pero en el plano de Wood la cadena de bloques es un pilar entre cuatro. Igual de importante es la criptografía que mantiene cifrados los mensajes y permite a las personas actuar bajo seudónimos en lugar de nombres reales — matemáticas más antiguas que nada tienen que ver con las cadenas de bloques. La Web3, bien entendida, es una reconstrucción de la web a partir de la criptografía en general, no de la cadena de bloques por sí sola.

Institucionalizar la visión: la Web3 Foundation

Una palabra acuñada y una entrada de blog no hacen un movimiento; una institución y dinero ayudan. En 2017 Wood fundó la Web3 Foundation, una organización sin fines de lucro establecida para financiar la investigación y el desarrollo de infraestructura para una internet descentralizada (Wikipedia: Gavin Wood, s. f.). Su primer proyecto, y el más emblemático, fue Polkadot, una red para conectar muchas cadenas de bloques, cuyo libro blanco técnico Wood había escrito en 2016 (Wikipedia: Gavin Wood, s. f.). La fundación enuncia su misión como cultivar "la Web 3.0, una internet descentralizada y justa en la que los usuarios controlan sus propios datos, su identidad y su destino" (Web3 Foundation, s. f.).

Vale la pena notar dos cosas. Primero, la creación de una fundación — con subvenciones, equipos financiados y una agenda de investigación — convirtió "Web3" de simple acuñación en una bandera bajo la cual organizar el trabajo y desplegar capital; la palabra tenía ahora un balance contable detrás. Segundo, el propio lenguaje de la fundación empieza ya a ensanchar el argumento de seguridad original de Wood hacia la retórica más amplia de "controlar sus propios datos, su identidad y su destino" que llegaría a dominar el uso posterior. La semilla de la mutación futura del término es visible en el momento mismo de su institucionalización.

La desambiguación crucial: dos "Web 3.0"

Llegamos aquí al punto sobre el que descansa el peso del capítulo, y a una de las contribuciones de mayor peso de este libro en su conjunto. Wood tituló su ensayo "What Web 3.0 Looks Like" — pero la expresión "Web 3.0" ya llevaba años en uso con un significado enteramente distinto. Ese significado anterior era la Web Semántica, una visión formulada por el propio inventor de la Web.

En mayo de 2001, Tim Berners-Lee, junto con los científicos de la computación James Hendler y Ora Lassila, publicó un artículo titulado "The Semantic Web" [La Web Semántica] en Scientific American (Berners-Lee, Hendler y Lassila, 2001). Definieron su objeto con cuidado: la Web Semántica "no es una Web separada, sino una extensión de la actual, en la que se da a la información un significado bien definido, lo que permite que las computadoras y las personas trabajen mejor en cooperación" ("not a separate Web but an extension of the current one, in which information is given well-defined meaning, better enabling computers and people to work in cooperation") (Berners-Lee, Hendler y Lassila, 2001). El subtítulo del artículo prometía "una nueva forma de contenido web que sea significativa para las computadoras".

La Web Semántica es, en esencia, un plan para hacer que las páginas web sean comprensibles para las máquinas, y no solo para los humanos. Hoy, una página web que muestra la cartelera de un concierto es, para una computadora, poco más que un amasijo de texto e imágenes; una persona la lee y entiende "esta banda toca en este lugar en esta fecha", pero la máquina no capta esos significados. La Web Semántica proponía etiquetar la información con significados estandarizados y legibles por máquinas — de modo que "agentes" de software pudieran leer a través de toda la web, combinar datos y actuar sobre ellos. La analogía cotidiana: es la diferencia entre un estante de libros que un humano debe leer uno por uno y un catálogo de biblioteca en el que cada dato ya está ordenado en campos rotulados que una computadora puede consultar.

El linaje intelectual es aquí totalmente distinto del de Wood. La "Web 3.0" de Berners-Lee era un proyecto sobre interoperabilidad de datos e inteligencia de las máquinas — un antepasado, en espíritu, de los sistemas actuales de datos enlazados y, podría argumentarse, de aspectos de la inteligencia artificial moderna. No tenía nada que ver con cadenas de bloques, propiedad descentralizada, dinero ni desconfianza hacia las instituciones. La "Web 3.0" de Wood, en cambio, era un proyecto sobre descentralización y confianza minimizada — diseñar sistemas que eliminen la necesidad de depender de intermediarios. Dos pensadores, ambos en busca del nombre para "la próxima versión de la web", querían decir con él dos cosas sin relación entre sí: significado legible por máquinas frente a confianza sin instituciones.

Esta colisión es la razón por la que la ortografía importa. A medida que el significado ligado a las cadenas de bloques se difundía, la comunidad lo escribió cada vez más como "Web3" — una sola palabra, sin punto decimal —, precisamente para distinguirlo de la "Web 3.0" de Berners-Lee, con su espacio y su decimal (CoinDesk, 2022; Wikipedia: Web3, s. f.). La tipografía no es una elección de estilo trivial; es un pequeño acto de demarcación intelectual, un intento de evitar que dos linajes distintos se confundan en uno. A lo largo de este libro seguimos esa convención: "Web3" denota el proyecto basado en cadenas de bloques, derivado de Wood, y "Web 3.0" se reserva para el significado anterior de la Web Semántica cuando el contexto lo requiere. El Capítulo 27, Desenredar los términos, desarrolla más esta distinción, y añade una tercera idea frecuentemente confundida: el metaverso.

En pocas palabras: hay dos ideas completamente distintas que llevan casi el mismo nombre. Una, del inventor de la Web en 2001, quería hacer la web más inteligente — legible por las máquinas. La otra, de 2014, quería hacer la web menos dependiente de intermediarios de confianza. No son dos versiones de una misma idea; son dos ideas que casualmente comparten un número. La mayor parte de la confusión pública sobre "qué es la Web3" comienza exactamente aquí.

"Web 3.0" — la Web Semántica "Web3" — la web de las cadenas de bloques
Creador Berners-Lee, Hendler y Lassila (2001) Gavin Wood (2014)
Objetivo central Significado legible por máquinas; interoperabilidad de datos Descentralización; confianza minimizada; propiedad
Tecnología central Ontologías, datos enlazados, agentes de software Cadenas de bloques, criptografía, tokens
Problema que aborda Las computadoras no pueden entender el contenido web Debemos confiar nuestros datos a las instituciones
Grafía habitual "Web 3.0" (espacio y decimal) "Web3" (una sola palabra)

Las raíces más profundas: cypherpunks y criptoanarquistas

Wood acuñó la palabra en 2014, pero la ideología que lleva consigo es más antigua que la propia Web. La desconfianza hacia las instituciones, la fe en la criptografía como herramienta de liberación, la preferencia por el código sobre la ley y por las matemáticas sobre las promesas — todo eso proviene de un movimiento que precede a Wood por más de dos décadas: los cypherpunks.

Los cypherpunks fueron un grupo de programadores, criptógrafos y activistas de la privacidad que se reunió a comienzos de los años noventa. El movimiento fue fundado a fines de 1992 por Eric Hughes, Timothy C. May y John Gilmore, quienes comenzaron a reunirse mensualmente en la empresa de Gilmore, Cygnus Solutions, en el Área de la Bahía de San Francisco, y quienes administraban una influyente lista de correo electrónico (Wikipedia: Cypherpunk, s. f.). El nombre mismo — acuñado por la hacker Jude Milhon — fundía "cipher" (un método de cifrado) con "cyberpunk" (el género distópico de ciencia ficción).

En pocas palabras: los cypherpunks eran una subcultura activista que creía que el cifrado fuerte — las mismas matemáticas que codifican un mensaje para que solo su destinatario pueda descifrarlo — podía desplazar el poder de los gobiernos y las corporaciones hacia los individuos. Fueron, en efecto, los abuelos ideológicos de la Web3.

Dos textos breves de este ambiente son los documentos fundacionales de la cosmovisión que la Web3 heredaría. El primero es "The Crypto Anarchist Manifesto" [El manifiesto criptoanarquista] de Timothy C. May, escrito en 1988 y distribuido en 1992. Su apertura parodia a Marx — "Un fantasma recorre el mundo moderno: el fantasma de la criptoanarquía" ("A specter is haunting the modern world, the specter of crypto anarchy") — y su afirmación central es que la criptografía permitiría a las personas "comunicarse e interactuar entre sí de manera totalmente anónima", haciendo negocios y negociando contratos "sin conocer jamás el Nombre Verdadero, o la identidad legal, del otro" (May, 1988/1992). May, ex científico sénior de Intel con una marcada vena libertaria, presentó explícitamente la criptografía como una fuerza que "alteraría por completo la naturaleza de la regulación gubernamental, la capacidad de cobrar impuestos y de controlar las interacciones económicas" (May, 1988/1992). Esta es la vertiente explícitamente antiestatal del linaje.

El segundo, de tono más constructivo, es "A Cypherpunk's Manifesto" [Manifiesto de un cypherpunk] de Eric Hughes, publicado el 9 de marzo de 1993. Se abre con una frase que podría servir de epígrafe a toda la tradición: "La privacidad es necesaria para una sociedad abierta en la era electrónica" ("Privacy is necessary for an open society in the electronic age") (Hughes, 1993). Hughes trazó una distinción cuidadosa que sigue importando en los debates sobre la identidad en la Web3 (tema del Capítulo 22): "Un asunto privado es algo que uno no quiere que sepa el mundo entero, pero un asunto secreto es algo que uno no quiere que sepa nadie. La privacidad es el poder de revelarse selectivamente ante el mundo" (Hughes, 1993). Y, de manera crucial, Hughes convirtió el manifiesto en un llamado a construir en lugar de meramente argumentar, acuñando el eslogan perdurable del movimiento: "Los cypherpunks escriben código" ("Cypherpunks write code"). Como lo formuló él mismo: "Sabemos que alguien tiene que escribir software para defender la privacidad ... y puesto que no podemos obtener privacidad a menos que todos lo hagamos, vamos a escribirlo" (Hughes, 1993).

En pocas palabras: estos dos ensayos breves, escritos cuando la mayoría de la gente ni siquiera había oído hablar de la Web, contienen ya el ADN de la Web3 — la desconfianza hacia el poder estatal y corporativo, la creencia de que la privacidad y la libertad deben construirse en software en lugar de solicitarse a las autoridades, y la convicción de que "escribir código" es en sí mismo un acto político. Cuando los defensores de la Web3 dicen hoy "no confíes, verifica" o "el código es la ley", hablan en un dialecto que inventaron los cypherpunks.

El puente técnico entre esta ideología y la Web3 es Bitcoin. El libro blanco de Satoshi Nakamoto de 2008, Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, circuló por una lista de correo de criptografía descendiente directa de la tradición cypherpunk, y proponía exactamente la clase de sistema con la que los cypherpunks habían soñado: pagos electrónicos "basados en prueba criptográfica en lugar de confianza", que eliminaran al "tercero de confianza" del manejo del dinero (Nakamoto, 2008). Bitcoin, examinado en el Capítulo 12, aportó el "motor de consenso" en funcionamiento que la arquitectura Web3 de Wood trataría más tarde como uno de sus cuatro pilares. La línea de descendencia es, por tanto, continua: ideología cypherpunk (1988–1993) → implementación funcional de Bitcoin (2008) → generalización de Wood de la idea a toda una "web" (2014).

En pocas palabras: la Web3 no surgió de la nada en 2014. Es la capa más reciente de un proyecto de treinta años: los activistas de los años noventa sostuvieron que la criptografía podía liberar a los individuos de las instituciones; Bitcoin demostró en 2008 que la idea podía funcionar para el dinero; y Wood propuso en 2014 extender la misma lógica a toda la web.

Cómo se difundió el término — y cómo mutó

Un término acuñado no es una cosa fija; es un objeto vivo que cambia a medida que más gente lo usa. Entre 2014 y comienzos de la década de 2020, "Web3" recorrió un largo camino desde la cuidadosa definición de cuatro componentes de Wood — ganando un alcance enorme y, dirían muchos, perdiendo precisión en el camino.

Durante el auge de las criptomonedas de 2017 — impulsado en gran medida por la ola de ventas de tokens conocidas como ofertas iniciales de monedas (initial coin offerings, ICO), en las que los proyectos recaudaban dinero emitiendo tokens nuevos —, la palabra circuló principalmente dentro de los círculos de desarrolladores cripto, todavía ligada a la visión infraestructural de los protocolos descentralizados. Fue el segundo auge, en 2021, el que empujó "Web3" a la conciencia del gran público y, al hacerlo, remodeló su significado.

El agente más determinante de este giro fue la firma de capital de riesgo de Silicon Valley Andreessen Horowitz (a16z) y, en particular, su socio general Chris Dixon, quien dirige la rama de inversión en criptoactivos de la firma. Dixon y a16z promovieron enérgicamente "Web3" como el nombre de la próxima era de internet — y, no por casualidad, como la categoría en la que la firma había invertido fuertemente. El encuadre de Dixon cristalizó en su libro de 2024 Read Write Own: Building the Next Era of the Internet [Leer, escribir, poseer: construir la próxima era de internet], que organiza toda la historia de internet alrededor de un eslogan memorable de tres palabras: una era de "lectura", una era de "lectura y escritura" y una era de "lectura, escritura y posesión", "a veces llamada web3, en la que las redes de cadenas de bloques están otorgando poder y beneficios económicos a las comunidades de usuarios, no solo a las corporaciones" (Dixon, 2024).

La tríada de "leer, escribir, poseer" ("read, write, own") — anticipada por la fórmula de Ethereum.org según la cual "la Web1 era de solo lectura, la Web2 es de lectura y escritura, la Web3 será de lectura, escritura y posesión" (Ethereum.org, s. f.) — es el encuadre a través del cual la mayoría de los no especialistas se topa hoy con el término. Lo examinamos críticamente en el Capítulo 25, Hacia una definición. Nótese por ahora cuánto se ha alejado de Wood: el énfasis migró de la confianza minimizada (una idea de seguridad y de política) a la propiedad (una idea económica).

Esta deriva es el quid de la mutación del término. La Web3 de Wood en 2014 trataba, ante todo, de no tener que confiar en las instituciones. La Web3 popularizada de 2021 trataba, ante todo, de poseer una parte de internet: poseer tokens, poseer activos digitales, poseer una porción de las redes que uno usa. Ambas cosas están relacionadas: la infraestructura de confianza minimizada es parte de lo que hace exigible la propiedad digital. Pero el centro de gravedad se movió. En la versión popularizada, "Web3" pasó a señalar vagamente toda la economía cripto — tokens, NFT (tokens no fungibles), finanzas descentralizadas, el metaverso —, buena parte de la cual tenía poco que ver con los cuatro componentes originales de Wood, y parte de la cual el propio Wood no reconocería como parte de su visión.

Este ensanchamiento atrajo críticas afiladas, y la crítica es en sí misma parte de la historia del término. Los escépticos sostuvieron que "Web3" había dejado de ser una categoría técnica para convertirse en un reempaquetado de marketing de la especulación con criptomonedas. El ingeniero de software Stephen Diehl, en un ensayo muy difundido de diciembre de 2021, llamó a la Web3 "una campaña de marketing vacua" diseñada para reconvertir las asociaciones negativas del público hacia lo cripto en "una falsa narrativa sobre la disrupción de la hegemonía de las tecnológicas tradicionales" (Diehl, 2021). El fundador de Signal, Moxie Marlinspike, tras construir él mismo aplicaciones sobre esta pila tecnológica, observó en enero de 2022 que, pese a la retórica de la descentralización, el ecosistema se estaba recentralizando en la práctica alrededor de un puñado de empresas — porque "la gente no quiere administrar sus propios servidores" —, de modo que "el espacio se está consolidando alrededor de ... plataformas. Otra vez" (Marlinspike, 2022). Y la ingeniera e investigadora Molly White lanzó en diciembre de 2021 el rastreador satírico Web3 is Going Just Great [A la Web3 le va de maravilla] para catalogar los hackeos, las estafas y los colapsos del sector, tratando el término en gran medida como pura exageración publicitaria (White, s. f.). Abordamos estas críticas en su totalidad en el Capítulo 29; aquí importan como evidencia de que, hacia 2021–2022, "Web3" se había convertido en una palabra en disputa, reivindicada por sus promotores y objetada por los escépticos, sin terreno neutral de por medio.

En pocas palabras: la palabra comenzó siendo estrecha y técnica, propiedad de un pequeño grupo de constructores, y luego se masificó durante un auge financiero — y, al difundirse, tanto ganó significados (la propiedad digital, toda la economía cripto) como perdió precisión. Para cuando la mayoría de la gente oyó "Web3" por primera vez, la palabra se había vuelto tanto una bandera de marketing y una tesis de inversión como una propuesta técnica — que es exactamente la razón por la que tantos observadores inteligentes no logran ponerse de acuerdo sobre qué significa.

Por qué la historia en disputa es parte de la respuesta

Sería cómodo tratar la enmarañada historia de la palabra como mero telón de fondo — un preámbulo que despejar antes de definir la Web3 "como corresponde". Este libro adopta la postura contraria: la disputa es el fenómeno. No hay una definición neutral y autorizada de la Web3 esperando a ser descubierta, porque el término ha sido, casi desde su primer día, el escenario de una lucha por el significado entre al menos cuatro grupos, cada uno con un interés en lo que denota.

Está el significado original de Wood — una rearquitectura de confianza cero, en cuatro componentes, de la plomería de la web. Está la herencia cypherpunk — la ideología más antigua de la liberación criptográfica que da al proyecto su carga moral y política. Está el encuadre del capital de riesgo de Dixon y a16z — "leer, escribir, poseer", en el que la Web3 es la próxima gran frontera de inversión y la historia es una historia de propiedad de los usuarios. Y está la contradefinición de los escépticos — la Web3 como reempaquetado de marketing de la especulación, descentralizada en la retórica y recentralizada en los hechos. Superpuesta a todo esto está la persistente confusión con la Web Semántica de Berners-Lee, que implica que ni siquiera la simple expresión "Web 3.0" puede usarse sin preguntar primero qué linaje tiene en mente quien habla.

Preguntar "¿qué es la Web3?" es, por tanto, en parte, preguntar "¿la Web3 de quién?". La palabra es lo que los estudiosos del lenguaje llaman un concepto esencialmente disputado: su significado está entrelazado con desacuerdos sobre valores y propósitos que no pueden zanjarse solo con una definición, porque cada parte quiere que la palabra cumpla una función distinta. Esto no es un defecto de nuestra indagación por el que haya que disculparse; es el hallazgo central de este capítulo, y da forma a la estrategia de todo el libro. No intentamos legislar un único significado correcto. En cambio, mantenemos a la vista los significados en competencia, rastreamos cada uno hasta su fuente y evaluamos las afirmaciones que cada uno hace — razón por la cual la definición que este libro defiende en última instancia (Capítulo 25) trata a la Web3 no como una tecnología única sino como un proyecto sociotécnico en disputa: un paquete de tecnologías de cadena de bloques fusionado con una ideología de descentralización y propiedad.

En pocas palabras: la razón por la que "¿qué es la Web3?" no tiene una respuesta de una línea no es que el tema sea demasiado técnico para los legos. Es que varios grupos — su inventor, sus antepasados ideológicos, sus inversionistas y sus críticos — quieren decir cosas genuinamente distintas con la palabra, y todos la están usando al mismo tiempo. Entender ese desacuerdo no es un paso previo a entender la Web3; es una gran parte de entender la Web3.

Síntesis

Este capítulo ha rastreado la palabra "Web3" partiendo de una única entrada de blog con fecha precisa y avanzando desde allí en ambas direcciones del tiempo. Hacia atrás, las raíces de la palabra atraviesan Bitcoin (2008) hasta llegar a los manifiestos cypherpunk y criptoanarquistas de comienzos de los años noventa (Hughes, 1993; May, 1988/1992), que aportaron la ideología de la confianza minimizada mediante criptografía que Gavin Wood generalizaría en 2014 en una visión de toda la web. Hacia adelante, el término se difundió a lo largo de dos ciclos cripto y fue reencuadrado — especialmente por a16z y Chris Dixon — desde la confianza minimizada de Wood hacia un énfasis popular en la propiedad, ganando alcance masivo mientras perdía precisión y atraía críticas vigorosas. Atravesando toda la historia hay una ambigüedad persistente: la "Web 3.0" de Wood comparte el nombre, pero nada más, con la Web Semántica anterior de Tim Berners-Lee (Berners-Lee, Hendler y Lassila, 2001) — dos linajes intelectuales distintos trenzados por un accidente de numeración.

La contribución del capítulo a la pregunta central del libro es, por tanto, sustantiva y metodológica a la vez. Sustantivamente, identifica el núcleo ideológico que los capítulos técnicos posteriores desarrollarán: la exigencia, heredada de los cypherpunks y cristalizada por Wood, de rediseñar la web para confiar menos en las instituciones y verificar más. Metodológicamente, establece que "Web3" es un término esencialmente disputado cuyos significados en competencia deben mantenerse a la vista en lugar de colapsarse en uno solo. Con esta historia intelectual en la mano, el libro pasa ahora de la palabra a la maquinaria: la Parte III, que comienza con el Capítulo 8, Criptografía para no especialistas, examina los fundamentos técnicos — el hash (la huella digital criptográfica), las claves, las firmas, los sistemas distribuidos y la cadena de bloques — sobre los que cualquiera de estas visiones de la Web3 tendría que construirse.

Referencias citadas en este capítulo

Berners-Lee, T., Hendler, J., & Lassila, O. (2001, May). The Semantic Web. Scientific American, 284(5), 34–43. https://www.scientificamerican.com/article/the-semantic-web/

Wood, G. (2022, April 20). What is 'Web3'? Gavin Wood, who coined the term in 2014, explains his vision [Interview by R. Browne]. CNBC. https://www.cnbc.com/2022/04/20/what-is-web3-gavin-wood-who-invented-the-word-gives-his-vision.html

CoinDesk. (2022, January 4). What is Web 3? Here's how future Polkadot founder Gavin Wood explained it in 2014 [reprint of Wood, 2014]. https://www.coindesk.com/opinion/2022/01/04/what-is-web-3-heres-how-future-polkadot-founder-gavin-wood-explained-it-in-2014

Diehl, S. (2021, December 4). Web3 is Bullshit [blog post]. Stephen Diehl. https://www.stephendiehl.com/blog/web3-bullshit.html

Dixon, C. (2024). Read Write Own: Building the Next Era of the Internet. Random House. https://readwriteown.com/

Ethereum.org. (n.d.). What is Web3 and why is it important? Retrieved June 2026, from https://ethereum.org/web3/

Hughes, E. (1993, March 9). A Cypherpunk's Manifesto. https://www.activism.net/cypherpunk/manifesto.html

Marlinspike, M. (2022, January 7). My first impressions of web3 [blog post]. Moxie.org. https://moxie.org/2022/01/07/web3-first-impressions.html

May, T. C. (1988/1992). The Crypto Anarchist Manifesto. Satoshi Nakamoto Institute. https://nakamotoinstitute.org/library/crypto-anarchist-manifesto/

Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System. https://bitcoin.org/bitcoin.pdf

Web3 Foundation. (n.d.). About. Retrieved June 2026, from https://web3.foundation/about/

White, M. (n.d.). Web3 is Going Just Great. Retrieved June 2026, from https://www.web3isgoinggreat.com/

Wikipedia contributors. (n.d.). Cypherpunk. Wikipedia. Retrieved June 2026, from https://en.wikipedia.org/wiki/Cypherpunk

Wikipedia contributors. (n.d.). Gavin Wood. Wikipedia. Retrieved June 2026, from https://en.wikipedia.org/wiki/Gavin_Wood

Wikipedia contributors. (n.d.). Web3. Wikipedia. Retrieved June 2026, from https://en.wikipedia.org/wiki/Web3

Wood, G. (2014, April 17). ÐApps: What Web 3.0 Looks Like [blog post]. Insights into a Modern World. https://gavwood.com/dappsweb3.html

Wood, G. (2018, September 12). Why We Need Web 3.0 [blog post]. Medium. https://gavofyork.medium.com/why-we-need-web-3-0-5da4f2bf95ab

Parte II

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