El capítulo anterior sostuvo que la Web3 se entiende mejor como un proyecto sociotécnico en disputa: un conjunto de tecnologías de cadena de bloques (blockchain) fusionado con una ideología de descentralización y propiedad de los usuarios (Capítulo 25, Hacia una definición). Aquella definición dejó deliberadamente sin examinar una de sus dos mitades. Este capítulo examina la ideología. Su afirmación central es que la Web3 no puede entenderse cabalmente como una tecnología, porque la misma maquinaria — libros contables compartidos, claves criptográficas, contratos inteligentes, tokens — puede ensamblarse al servicio de visiones políticas opuestas. Para responder "¿qué es la Web3?" hay que preguntar, por tanto, no solo cómo funciona la tecnología, sino para qué sirve, quiénes son sus beneficiarios previstos y qué viejas querellas sobre la libertad, la confianza y el poder hereda. La tecnología es, en cierto sentido, la parte fácil; el desacuerdo vive en los valores.
Procederemos rastreando el linaje de esos valores hasta los cypherpunks; identificando el núcleo ideológico que los organiza — la consigna de Gavin Wood, el creador del término Web3, "menos confianza, más verdad" ("less trust, more truth"), y su telos de autosoberanía (el control de la propia identidad, los propios datos y el propio valor) —; diseccionando luego el más distintivo de los valores derivados, la "ausencia de confianza" (trustlessness); y mostrando, por último, que la política de la Web3 no es una sola sino varias, trabadas en una contienda irresuelta sobre el mismo código.
En pocas palabras
cuando alguien le explique la Web3, preste atención a la palabra "debería". Una afirmación como "los usuarios deberían ser dueños de sus datos" o "usted no debería tener que confiar en un banco" no es un hecho sobre el software; es un valor, una posición sobre cómo deberían distribuirse el poder y la confianza entre las personas. La Web3 viene cargada con una capa espesa de valores de este tipo, y esos valores trabajan tanto como el código.
Hughes no defiende esconderlo todo de todos. Defiende el derecho de cada persona a elegir qué revela y a quién: contarle una cosa a su médico, otra a su banco y nada al público, sin que un intermediario registre y venda el cuadro completo. La privacidad, en este sentido, es el control sobre la propia revelación, no el ocultamiento.
el credo cypherpunk es no pidas permiso, no esperes una ley: construye la herramienta. Si quiere privacidad, escriba el software de cifrado que la garantice y libérelo para todos, porque los derechos que hay que mendigar no están seguros. Este espíritu de "publica el código y suéltalo al mundo" es el antepasado directo de la cultura de construcción sin permiso (permissionless) de la Web3.
el sueño de May no era solo la privacidad sino la fuga: un mundo donde el cifrado fuerte permite ganar dinero, cerrar tratos y hablar libremente fuera del alcance de los impuestos o las reglas de cualquier gobierno. Esta es la raíz políticamente más radical de la Web3, y es la razón por la que los críticos a veces califican a todo el proyecto de libertario en su núcleo. Como veremos, esa acusación acierta solo a medias: es una raíz, pero no la única.
cuando Wood dice "confianza" no se refiere a la buena, la que existe entre amigos. Se refiere a tener que aceptar algo por fe porque uno no puede comprobarlo — creer en el estado de cuenta de un banco porque no hay manera de auditar al banco. "Menos confianza, más verdad" significa construir sistemas donde no haya que aceptar las cosas por fe, porque uno mismo puede verificarlas. Y la razón por la que eso importa es la autosoberanía: ser quien controla su propia identidad, su dinero y sus datos, en lugar de necesitar el permiso de una institución para usar lo que ya es suyo.
la "ausencia de confianza" es, en el fondo, una declaración de desconfianza. Parte de la premisa de que las instituciones poderosas de las que hoy dependemos van, tarde o temprano, a fallarnos, censurarnos, vigilarnos o robarnos — y propone sacarlas del circuito mediante ingeniería. El combustible emocional es la misma desilusión con los bancos y las grandes tecnológicas que anima buena parte de la política contemporánea; la Web3 lo canaliza hacia un programa técnico.
decirle a una persona común que "verifique, en lugar de confiar en" el código de una aplicación financiera se parece un poco a decirle a un pasajero de avión que "verifique, en lugar de confiar en" las turbinas inspeccionándolas antes de abordar. En principio, la ingeniería está abierta al escrutinio; en la práctica, uno confía en que alguien competente la revisó. La Web3 no tanto elimina la confianza como la traslada a un lugar donde la mayoría de la gente ya no puede ejercerla por sí misma — y luego pide llamar a eso libertad.
el sueño de no necesitar confiar en nadie quizá no sea ni alcanzable ni deseable. No alcanzable, porque uno siempre termina confiando en algo: los programadores, las matemáticas, los mineros, la casa de cambio. No necesariamente deseable, porque la confianza entre personas, respaldada por instituciones capaces de perdonar un error o corregir una injusticia, es posiblemente lo que hace humana, y no mecánica, a una sociedad. Un mundo que funciona solo con código inalterable no es obviamente un mundo más benévolo.
la intuición de Lessig es que la manera en que está construido el software gobierna calladamente lo que usted puede y no puede hacer en línea, con tanta certeza como una ley — y a menudo con mayor eficacia, porque donde la ley prohíbe y castiga después del hecho, el código puede volver la acción prohibida sencillamente imposible. Si el código de un sitio web no tiene botón de "descargar", usted no puede descargar; no hace falta ningún estatuto. La arquitectura misma gobierna.
la Web3 toma la advertencia de un jurista — "cuidado, los programadores se están convirtiendo calladamente en nuestros legisladores" — y la reinterpreta como una meta: que el código bien diseñado sea el legislador, ya que el código no acepta sobornos ni tiene favoritos. La crisis de The DAO reveló la trampa: cuando el código produjo un resultado que los humanos detestaban, los humanos lo cambiaron. De modo que el código es ley solo hasta que la comunidad decide otra cosa — es decir, nunca fue solo código.
la vertiente libertaria ve la Web3 como una escotilla de escape frente a los gobiernos, los bancos centrales y las grandes tecnológicas: una manera de que los individuos posean propiedad y transen sin que ninguna autoridad pueda confiscar, censurar o devaluar. La libertad, aquí, significa libertad frente al colectivo.
la vertiente comunitaria de izquierda no ve la Web3 como una fuga de la sociedad sino como una herramienta para reconstruirla con mayor justicia: para que las personas que usan y sostienen una red sean sus dueñas en conjunto, como una cooperativa digital, en lugar de entregar toda la ganancia y el control a los accionistas. La libertad, aquí, significa libertad a través de una mejor propiedad colectiva. Es la misma cadena de bloques, apuntada hacia una meta casi opuesta.
"descentralizado" se usa de dos maneras muy distintas. Una es un aplauso: una palabra que señala los buenos valores de sin-jefes, sin-guardianes, poder-para-la-gente. La otra es una medición: una pregunta concreta sobre cuántas partes independientes controlan un sistema dado, y qué tan concentrado está realmente ese control. El aplauso y la medición apuntan, a menudo, en direcciones opuestas.
como "descentralizado" suena a virtud, es fácil usarlo para reclamar virtud sin haberla ganado. Un sistema puede llamarse descentralizado mientras un puñado de personas de adentro posee la mayoría de los tokens, unas pocas empresas operan la mayoría de las máquinas y casi todo el mundo se conecta a través de una o dos compañías. Distinguir el ideal de la realidad medible es lo que nos permite verificar la afirmación en lugar de limitarnos a aplaudirla.
Qué cubre el capítulo
- Un sistema de valores, no solo una tecnología
- El linaje cypherpunk
- La "ausencia de confianza" y la política de la confianza
- "El código es ley": la gobernanza por software
- La política en disputa de la Web3
- La descentralización: ideal versus propiedad medible
- Síntesis
Términos que se explican en este capítulo
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